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EL ELEFANTE Y EL RATÓN

Cuentos peruanos – cuentos – empatía como valor humano – que es la empatía – trabajo en equipo.

En un lugar de la selva, vivía un elefante llamado Heber, él era muy amable con todos los demás animales y por eso tenía muchos amigos; un día llegó una gran noticia al lugar, se decía que existía una sabana africana gigante, muy hermosa, placentera y paradisíaca; así que Heber tomó la decisión de ir para allá y convenció a los demás de trasladarse a ese lugar.

El gran paquidermo y sus compañeros emprendieron su travesía con gran entusiasmo, recorriendo largos y tediosos senderos; así que era de esperarse que, durante el viaje, muchos de los animales más pequeños necesitaran ayuda y terminaran subiendo a la espalda de Heber, convirtiéndose este viaje en un lento recorrido guiado por su ritmo.

Un buen día, una sanguijuela que se encontraba hambrienta, se puso a observar detenidamente la gran espalda del elefante y decidió darle un mordiscón.

– ¡No pasará nada ¡-dijo; después de todo, esta parte es bastante amplia.

 Ante este hecho, otras sanguijuelas comenzaron a hacer lo mismo y dijeron:

– ¡El ni lo sintió ¡¡no pasa nada! – hasta que de pronto, las sanguijuelas se animaban a morder cada vez más, y más; hasta que poco a poco el elefante comenzó a debilitarse. A medida que pasaba el tiempo, y ya con todo el cansancio encima, Heber cayó enfermo y ya casi no tenía fuerzas, estaba más lento, la voz se le venía apagando, e incluso aparecieron aves de rapiña que daban vueltas alrededor de él, esperando que caiga para devorárselo.

El final parecía inminente; pero de pronto, un ratoncito llamado Jesús que estaba en la espalda de Heber y veía de cerca todo lo que sucedía, lanzó su voz de protesta y pidió ayuda al resto de animales. Entre todos juntaron barro para curar las heridas del elefante e hicieron esfuerzos conjuntos por salvarlo; Heber, al sentir cierta mejoría gritó fuerte, se levantó y se sacudió tan fuerte, que las sanguijuelas salieron volando de su cuerpo. Ese mismo día, el elefante agradeció al valiente ratoncito por su gesto, ambos se volvieron muy amigos y todos continuaron su camino; aún faltaba cierto tramo para llegar a la tan ansiada sabana, pero estaban cerca de lograrlo y más unidos que nunca.

Este cuento fue creado en un entorno de aprendizaje, gracias a mis compañeros de grupo Jessica Echenique y Patricia Subuaste, además de nuestro profesor Francois Vallaeys. El relato nos lleva a pensar que tenemos un enemigo en común llamado Corrupción; el cual se encuentra diseminado en muchos hogares y lugares, sin discriminar a nadie y por diferentes ámbitos. Lamentablemente, lo vemos ahora mismo en la situación actual que viene atravesando nuestro país, donde además de la crisis sanitaria, la crisis económica y política; se agrega la crisis de ética y valores; ésta vez representado por un grupo de personas quienes expusieron a otros a inyectarse dosis de vacunas que estaban en fase de experimentación; dejándolos expuestos a posibles consecuencias adversas, en caso la vacunación no resultara adecuada; esto al mismo estilo que una práctica de una medicina en guerra, con el mensaje ¡sálvese quien pueda¡

Debemos de analizar, que muchas personas en su día a día, pueden llegar a tener conductas reprochables y hasta incluso normalicen malas costumbres; como por ejemplo hay quienes no respetan las colas, otras que hacen trampas para rendir un examen, muchos que cogen cosas que no son propias, personas que ocultan alguna verdad, o cuando tratan mal a otras personas. Por todo lo mencionado, si en algún momento reconocemos estas acciones como propias; deberíamos saber que el ser humano tiene conductas reprochables que pone al descubierto  la parte oscura de nuestro ser; sin embargo, el ser humano también tiene conductas saludables y adecuadas que buscan un fin, el desarrollo de todos; por lo tanto, nos queda trabajar de manera interna, para no dejar que la parte salvaje y oscura de nuestra personalidad predomine en nuestras vidas.

Ya había comentado antes, que el pensar solo en nosotros mismos y practicar la Cultura del Individualismo; nos viene destruyendo como especie cada vez más, pues tenemos que ser conscientes de que esta frase muy conocida ¡No pasa nada!, es en realidad un esquema mental dañino, que hace que la persona que lo tiene no tenga límites, se sienta confiado/a, y te empuja a tener conductas de riesgo; incluso exponiendo a otros.

Desde el nivel más pequeño, como es nuestra familia; hasta el más grande, que engloba nuestro país,  deberíamos tener claras las consecuencias de quebrar  las normas o reglas y estas leyes a su vez se deben cumplir de manera ejemplar, ya que las mismas usualmente regulan nuestra conducta y al ser vulneradas promueven el avance y agravamiento de la situación; pues así como sucede en el cuento, donde las sanguijuelas no tuvieron en cuenta la consecuencia de morder al elefante, los seres humanos muchas veces no somos conscientes de las graves consecuencias que puede haber al cometer una reprochable acción. Por tanto, la pregunta estimado lector/a sería, ¿has tenido alguna vez este pensamiento?; si fuera así, hay modificar ese esquema mental, ya que es muy contagioso y puedes llegar a copiar este tipo de conducta.

Para concluir, al mismo estilo que el ratoncito Jesús, te invito a trabajar en equipo y actuar con empatía, para poder salir de la situación actual en la que nos encontramos, ya que solo la cooperación ayudará a construir un mundo mejor. 


Por: Wilbert Tomás Barzola Huamán

Fundador Excelentemente
Decano del Colegio Médico del Perú Consejo Regional IV – Huancayo
Docente de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Centro del Perú
Docente de la Facultad de Medicina de la Universidad Continental
Psiquiatra Clínica Ortega – Huancayo
Psiquiatra del Hospital Nacional Ramiro Priale Priale Essalud – Junín

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Wilbert Barzola Huaman
Por: Wilbert Tomás Barzola Huamán Fundador Excelentemente Decano del Colegio Médico del Perú Consejo Regional IV – Huancayo Docente de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Centro del Perú Docente de la Facultad de Medicina de la Universidad Continental Psiquiatra Clínica Ortega – Huancayo Psiquiatra del Hospital Nacional Ramiro Priale Priale Essalud – Junín

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