En los últimos meses, el término therians ha comenzado a aparecer con mayor frecuencia en redes sociales y espacios digitales, generando interés, inquietud y, en algunos casos, interpretaciones apresuradas. Desde una perspectiva profesional en psicología y psiquiatría, resulta fundamental abordar este fenómeno con rigor clínico, prudencia diagnóstica y comprensión del contexto sociocultural en el que surge.
El concepto de therians alude a personas que experimentan una identificación profunda con un animal específico. Para algunos, esta vivencia se expresa como una conexión simbólica; para otros, como un elemento central en la construcción de su identidad. Sin embargo, es esencial subrayar que la presencia de esta identificación no constituye, por sí misma, un trastorno mental.
En clínica, el análisis no se centra en la etiqueta, sino en el funcionamiento psicológico global de la persona. La psiquiatría distingue claramente entre una experiencia identitaria simbólica y una alteración del juicio de realidad. Una persona puede describirse como “sentirse lobo” o “identificarse con un felino” sin que exista convicción delirante de transformación biológica. Cuando se mantiene la conciencia de la realidad —es decir, cuando la persona reconoce que biológicamente es humana y comprende el carácter subjetivo o simbólico de su vivencia— no estamos ante un cuadro psicótico.
La adolescencia y la adultez temprana son etapas especialmente sensibles en la formación de la identidad. Durante estos periodos, es habitual la exploración de narrativas personales que permitan integrar emociones, rasgos de personalidad y necesidades de pertenencia. En un entorno digital altamente interconectado, ciertas formas de autoidentificación encuentran comunidades que las validan y amplifican. Desde la psicología del desarrollo, este fenómeno puede entenderse como parte de la búsqueda de significado y cohesión interna.
El error frecuente radica en patologizar de manera automática aquello que resulta novedoso o poco familiar. La historia de la psiquiatría muestra múltiples ejemplos de conductas o expresiones identitarias que, en su momento, fueron consideradas anómalas y que hoy se comprenden dentro del espectro de la diversidad humana. El criterio clínico no debe basarse en la rareza estadística, sino en la presencia de sufrimiento psíquico significativo, deterioro funcional o pérdida del contacto con la realidad.

Existen, sin embargo, situaciones en las que una evaluación profesional es pertinente. Cuando la identificación con un animal se acompaña de aislamiento social marcado, descenso académico o laboral, ansiedad intensa, síntomas depresivos, conductas autolesivas o creencias rígidas que alteran el juicio de realidad, el abordaje clínico se vuelve necesario. En estos casos, el foco no es la identidad en sí, sino el impacto que esta experiencia tiene sobre la salud mental y el funcionamiento adaptativo.
Desde la psiquiatría, también es importante diferenciar este fenómeno de trastornos psicóticos, trastornos disociativos o cuadros delirantes de transformación corporal, los cuales presentan características clínicas específicas y requieren intervención especializada. La evaluación debe ser individualizada, contextualizada y basada en criterios diagnósticos sólidos, evitando conclusiones simplistas.
En el ámbito familiar, la reacción inicial suele oscilar entre la preocupación y la incredulidad. La evidencia clínica sugiere que la invalidación o la confrontación agresiva tienden a aumentar el malestar emocional. Un abordaje más saludable implica escuchar, explorar el significado personal de la experiencia y observar si existen cambios conductuales relevantes. La comunicación abierta reduce el riesgo de ruptura vincular y facilita la detección temprana de posibles dificultades psicológicas.
El fenómeno de los therians nos recuerda que la identidad humana es un proceso dinámico, influido por factores biológicos, psicológicos y socioculturales. No todo comportamiento emergente constituye psicopatología. La responsabilidad profesional consiste en distinguir entre diversidad identitaria y trastorno mental, manteniendo una postura científica y ética.
La pregunta central, desde el punto de vista clínico, no es si alguien se identifica como therian, sino si esa identificación genera sufrimiento, deterioro o pérdida de funcionalidad. La salud mental se define por el bienestar integral y la capacidad de adaptación, no por la pertenencia a una tendencia cultural.
En Excelentemente, promovemos evaluaciones rigurosas, acompañamiento respetuoso y educación en salud mental basada en evidencia. Frente a fenómenos emergentes como el de los therians, el conocimiento profesional es la mejor herramienta para orientar, contener y brindar claridad tanto a las personas como a sus familias.
Si existen dudas sobre cambios conductuales, emocionales o identitarios, una valoración especializada puede ofrecer un marco clínico preciso y tranquilidad fundamentada.
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